Cierto que las comparaciones son odiosas, pero ¿Quién no ha tenido unos tenis de marca o una camiseta de moda?. Realmente no damos valor a lo que tenemos y la tendencia es la queja por lo que consideramos nos falta y...........¿ellos, de qué se tendrían que quejar?
3 abr 2012
2 abr 2012
LA ESCLAVA DE AL

María, deambulaba inquieta por la casa, sus vivarachos y expresivos ojos negros, se habían llenado de desconfianza, el miedo la perseguía a menudo. Nunca se había casado, tuvo algún que otro escarceo amoroso, pero el único que la acompañó hasta el fin de sus días fué AL.
Mantenían una extraña forma de convivencia, llenaba de agitación sus noches y días, pero era incapaz de vivír sin sus mandatos con plena obediencia.
Familia y amigos, notaron su apatía, falta de energía, languidecía por momentos. Se negaban a entender cómo había podido adueñarse, en tan breve espacio de tiempo de su mente, consecuentemente, también su cuerpo sufría los caprichos de Al.
Se habían acostumbrado a sus rarezas y extravagancias, no era raro verla llegar con la ropa rasgada, semidesnuda, diciendo incoherencias a quien la parase o quisiera acercarla a su casa. Cuántas veces, al ver herido su cuerpo, intercalados morados sobre su piel blanca, intentaron convencerla con médicos y especialistas, pero era tarde, de light a extreme, su sumisión era consumada y trancurrían sus pasos entre espesa niebla, cielos con tibios destellos, relámpagos de luz efímera.
Por una senda de irregulares losas, se fue alejando de sus labores sociales, profesionales y familiares, hasta recluirse en el submundo de la sumisión y esclavitud; pertenecía en cuerpo y alma a su Amo .
Ël la inició, la adiestró como obediente sumisa, supo apoderarse de su voluntad primero su cabeza, ( indispensable para su buen hacer ) luego de su cuerpo. Todo dominante, sabe, que lo más importante es ganarse la confianza, respeto y una fé ciega por parte de su sumisa, renunciando esta, a cualquier toma de decisión, y como si de un dios se tratase, dejando en sus manos la propia vida.
Al era caprichoso, su mente de trapo retorcida disfrutaba la humillación, exposición social . o de castigos con ordenes encaminadas a la provocación del fallo.
María ya no se atrevía a salir de casa, él celoso de todo acto que realizaba, aparecía en el momento más insospechado. Solía dejarla en ridículo en plena calle, en más de una ocasión terminó rodando por el suelo, levantándose humillada, y si alguna persona deseaba ayudarla, farfullaba incoherencias por lo bajo, quizá por miedo a levantar la cólera de él, y corría a esconderse en la casa. Tampoco allí estaba tranquila, pero no sufría la exposición social de sus crueldades.
En casa, no cesaba el calvario, se oían los gritos muchos días y el llanto de impotencia era a todo lo que se atrevía, pero a él no le importaba, por contra, sus juegos se multiplicaban , a cada cual más macabro.
LA ESCLAVA DE AL II
Los sentimientos de Maria se modificadon en el tiempo, perdida la confusión inicial, gustaba pensar que Al la protegía y cuidaba, aunque castigase sus “desobedicencias”, pero las insoportables pruebas, tensión de cuerdas sin retorno, transformando en ruego sus ojos, cansada de la crueldad, degradación personal y llenándola de una rabia infinita, detonante en sus últimos días.
Si, María se movía inquieta ese día, como si de un mal presagio se tratara. Se entretuvo en la cocina, alzaba a ratos su cabeza mirando la cristalera de la terraza, sabía que muchas veces aparecía por la puerta de la misma y le apretaba las correas que obligada llevaba, provocando su deleite al ver sus torpes movimientos, o su desencajada cara por uso de la mordaza que dejaba sin entendimiento sus palabras.
Tenían fundamento sus temores, aumentó su desasosiego al percibir el frio que recorría su espalda, alzó su cabeza y se giró, esta vez, no bajó la mirada.
Al, notó un nuevo brillo en sus ojos, no gustó de su atrevimiento al alzar la mirada, ella solía rehuirla acobardada y temerosa, hoy era diferente, los años de enseñanza parecían haberse evaporado, pero no iba a consentír tal desacato de una esclava.
Notó torpes sus manos, las correas habías sido apretadas, quiso hablar pero enmudecieron amordazadas sus palabras, se revolvió con fuerza y le empujó contra las cristaleras, y en su mente, toda una vida, recuerdos de extraño sabor que hacen difícil discernir fantasía y realidad, cruel realidad que diluyendo las fantasías desdibujó la sonrisa de Al.
En añicos saltó el cristal que con afilados puñales hilvanó cuerpo, la profunda herida en su cuello, dejó escapar su aliento y su mirada se tornó cálida, limpia de miedos y desasosiegos, se rompieron las correas, cadenas y mordazas, ya no era esclava, nunca más se sentiría torpe por la pérdida de verbos, adjetivos, adverbios que la hacían usar muletillas valederas para todo su léxico hablado(lejano el escrito en el tiempo) no habría más vergüenza por ser desmemoriada, no más heridas tornasoladas en su piel blanca cada vez que sus pies le fallaban, nadie tendría que regresarla a casa por estar desorientada, ya no acataría las ordenes de Alzheimer, no, nunca más..........
( A Pilar con enorme cariño y respeto en su lucha diaria con un fantasma como AL pero tan real como es el ALZHEIMER)
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